LAS DOS CARAS DE LA DIRECTIVA PRESIDENCIAL

Publicado por : | Fecha : 25-10-2016 | Comentarios (0) | Cantidad de visitas: 175
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Por Alieti Sosa Padrón (Profesora de Historia de Cuba. UNISS)
Es la historia quien únicamente marca el retorno, el análisis de lo que nos daña y limita, lo que entorpece, aquello que obligatoriamente debe ser cambiado. Ser joven no impide pensar, disentir, transformar nuestro contexto histórico, tan determinado por lo que idílicamente parte del mundo reconoce como el embargo.
No existe nada parecido a lo que sucede con Cuba, no es su música, sus mujeres o su proceso social con victorias o desaciertos lo que la hace mencionada, solo diciembre y un encuentro después de medio siglo la han convertido en titulares y páginas.
Los años recordarán a Barack Obama, será quien lleve consigo la gloria de quienes logran unir a los que llaman irreconciliables, a los separados por aquel puente tan grande y, a la vez, tan pequeño de 90 millas.

Es su mérito. Su gestión ha restablecido las relaciones diplomáticas y ha hecho progresos hacia la normalización de la relación bilateral, abriendo nuestras respectivas embajadas, destacando que seis secretarios de gobierno de los Estados Unidos han visitado La Habana, cuatro ministros cubanos han visitado los Estados Unidos, y él se ha convertido en el primer presidente estadounidense en visitar Cuba desde 1928.

Estableció una comisión bilateral para dar prioridad a las áreas de participación, y se concluyeron acuerdos no vinculantes en materia de protección medioambiental, santuarios marinos, salud pública e investigación biomédica, agricultura, lucha contra el narcotráfico, comercio y seguridad del transporte, aviación civil, transporte directo de correo, e hidrografía y ha puesto en marcha diálogos o conversaciones sobre la cooperación policial, cuestiones regulatorias, cuestiones económicas, reclamaciones, y la política de Internet y de telecomunicaciones.

Mas la historia reclama y cada joven cubano que entienda, analice, conozca; denuncia y protesta pues sabe que aún no es suficiente.
Entonces, ¿Por qué no retirar la Base Naval de Guantánamo amparado en un tratado ya no aceptado por la Isla, en lugar de utilizar el personal diplomático para un cambio de régimen, bien pensado y repleto de estrategias, que se dirige a lo que se asume por la directiva norteamericana, como la sociedad civil cubana dejando fuera a las mayorías, por qué no arriesgarse a usar sus facultades para que el William Soler tenga condiciones y atienda a los niños con leucemia o permitir el uso sano, menos restrictivo, de las redes sociales, dejando elegir a los cubanos su uso, sin las manipulaciones constantes de quien pretende enturbiar principalmente a la generación que desde su punto de vista, transformará a Cuba por los caminos de un nuevo protectorado
Tal vez transmitir menos radio y televisión irrespetuosa, que ningún país permitiría, ayudar a que los obreros produzcan con la calidad soñada y la vida de cada cubano se transforme, trayendo de la mano desarrollo económico junto a desarrollo social, sostenido y coherente, en lugar del sector privado, que no es eje de la sociedad socialista.
Son las contradicciones de un diferendo enorme y consecuente lo que nos separa, solo el diálogo enmarcado en el éxito y la confianza, desechando términos confusos, que aborden la represión de derechos civiles y que acusan a Cuba de políticas hipócritas.
Hacer más y cuestionar menos, respetar más y entrometerse menos, cooperar sin desprecio, sin injerencia, sin dobles caras, cuando declara reiteradamente que no busca un cambio de régimen en Cuba y que continuarán dejando claro que los Estados Unidos no puede imponer un modelo diferente en Cuba porque el futuro de Cuba depende del pueblo cubano. Es cierto, sus propias palabras lo han esclarecido, su embargo, nuestro bloqueo económico es obsoleto y debe ser levantado y es sensato, por supuesto, borrar los históricos anhelos.
La directiva del presidente Obama consuela pero no cura. Las presiones que implica el fin del proceso electoral no lo dejan llegar hasta donde puede en materia ejecutiva.
La cultura asumida por nuestro pueblo nos permite hacer un balance racional de virtudes y defectos de tal directiva. Por eso, denunciamos y protestamos hoy ante la renovación de la vieja estrategia. Instamos a Obama y a quien le siga en la administración de los Estados Unidos a completar el camino de la normalización, no solo de las relaciones, sino también de la historia…si es que en realidad quieren, como declaran, el bien de nuestro pueblo.

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